“El canto de un chihuaco (zorzal) se puede escuchar a kilómetros de distancia y jamás confundir. Sin embargo, para que logre ese potente trino, debe haber comido el fruto del árbol de las guinda”, señala una antigua tradición campesina.
Esta especie, de un sabor singular y de inigualables propiedades alimenticias y medicinales, además de madera de alta calidad, está a punto de desaparecer debido a la masiva tala para los cortamontes. Y es que, según Jesús Veliz Ramos, presidente del organismo ecologista Canto Vivo, cada año –solamente en el valle del Mantaro– se corta alrededor de 30.000 árboles para estas fiestas que se celebran varias veces al año.
La debacle de esta especie forestal empezó hace medio siglo, precisamente debido al auge de las costumbres folclóricas del cortamonte o también denominado yunsa, que consiste en talar un árbol para llevarlo a un campo ‘descubierto, adornarlo, volverlo a plantar para que parejas de danzantes bailen a su alrededor, propinándole golpes con un hacha filuda, hasta hacerlo caer.
Los árboles de guinda son los preferidos para la yunsa, por eso los ecologistas solicitaron al municipio provincial de Huancayo emitir una ordenanza que disponga que por cada ejemplar cortado para las fiestas, deberían sembrarse otros 10 plantones. La disposición se dio, pero nunca se cumplió.
Sin embargo, el distrito de Huamancaca Chico, liderado por su alcalde León Eulogio Socualaya Roca, se ha convertido en el primer protector del árbol de la guinda, pues su municipio ha emitido una ordenanza que prohíbe la tala de esa especie.
“Contamos con 8.000 árboles en todo el distrito y estamos decididos a volver a convertir el lugar en el paraíso de la guinda, como ocurría hace unos 50 años”, anota Socualaya Roca.
Para cumplir su objetivo la municipalidad instaló un vivero para producir plantones de guinda. Además, en el aniversario del distrito, el próximo 6 de marzo, plantarán otros 1.500 ejemplares, dando el inicio al ambicioso programa de reforestación.
Manuel Castañeda Munive, del distrito de Chupuro, recuerda que sus antepasados decían que el único fruto que encontraron los españoles en el valle del Mantaro fue la guinda. Desde entonces ha crecido en forma silvestre gracias al zorzal que se encarga de dispersar la semilla. Ojalá que así pueda seguir multiplicándose.
Fruto con minerales y vitaminas
Los pequeños frutos de guinda, ‘Prunus Serotina’, miden un centímetro de diámetro, pero son bastante ricos en calorías, minerales y vitaminas, asegura el ingeniero Mario Melgar Hinostroza, jefe del Programa Nacional de Manejo de Aguas, Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos (Pronamachcs) de Junín.
Así, en 100 gramos de frutos de guinda se encuentran por ejemplo nutrientes en los siguientes porcentajes: 64, 0% de calorías, 82,1% de agua, 0,7% de proteínas, 15,4% de carbohidratos. También contienen minerales como calcio y fósforo, hierro y las principales vitaminas A, B1, B2, B5 y C.
Por estas características son empleadas en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y broncopulmonares, sobre todo en los casos que se presentan con tos e inflamación de garganta.
Más datos
4Pese a que es originaria de Centroamérica, en el valle del Mantaro crecen ejemplares frondosos que dan toneladas de frutos.
4Un ejemplar adulto puede llegar a medir entre 8 y 10 metros de alto, con el tronco de un metro de diámetro.
4Se industrializa licor de guindas, pero también se preparan mermeladas, jaleas y mazamorras